sábado, 18 de septiembre de 2010

SAN GIORGIO MAGGIORE : PINTANDO A PALLADIO


No sé por qué, pero son varias las iglesias de Venecia cuyas fachadas miran hacia el oeste. San Marco, San Zacarías, San Francesco alla Vigna, … Premeditado o no, la luz del ocaso las dota de un colorido resplandeciente, que resalta aún más al estar construídas en mármol blanco.

Frente a la piazzetta de San Marcos, entre las dos columnas que son la marca de entrada en la ciudad de la Señoría, se puede contemplar la isla de San Giorgio. En ella, como un faro que de la bienvenida a Venecia, se yergue una iglesia diseñada por Palladio.

San Giorgio Maggiore es una obra de arte, cuyas características técnicas y estéticas podéis ver en el blog de Vicente. Una obra de arte que se ve resaltada por su escenario. Ni la más planificada de las ciudades puede igualar la perspectiva de este edificio.

El concepto barroco de urbanismo , que busca resaltar el espacio circundante como parte de un monumento, hace uso de escalinatas, amplias plazas, rampas y columnatas rodean la escena y engrandecen el objeto de contemplación.

Aquí la plaza es la laguna, el espejo teatral en el que se ve reflejada , desde puntos de vista cambiantes , no elegidos, fugaces. No podemos permanecer en ninguno mientras nos acercamos, porque vamos en barco. Esto la convierte en un juego de ilusiones barroco. Y tremendamente plástico.

El elenco de artistas que se han sentido atrapados por ella es muy largo. La tradición de la veduta en el siglo XVIII, desde Guardi o Canaletto, contemplaba como interés plasmar reproducciones de espacios monumentales o pintorescos.

De todos los escenarios pintados por los vedutistas, sólo San Giorgio ha continuado atrayendo a los grandes de todas las épocas.

Quizá Palladio no sabía que , al terminar la obra, empezaba la “otra” construcción de San Giorgio. Es una obra abierta. Percibirla sólo arquitectónicamente es prácticamente imposible si se está influido por la visión que han transmitido otros artistas. Tendemos a apreciar valores que podrían habernos pasado desapercibidos. Envuelto en bruma, a contraluz, bañado por la luz de la puesta de sol, cada artista lo ha interiorizado, y se ha pintado a sí mismo, como un autorretrato pictórico, en San Giorgio.

Canaletto y Venecia, es un binomio inseparable. Detallada arquitectura, efectos atmosféricos sin descuidar el pintoresquismo de las figuras humanas.No olvida situarla al sol, lo que llena de calidez el reflejo sobre el agua.


Turner capta la vista de la iglesia desde la Giudecca, al amanecer.La belleza de esta acuarela es un hito por su capacidad de síntesis , y un efecto casi fotográfico.




Rushkin, el primer responsable del primer boom turístico de Venecia, realizó una gran cantidad de dibujos durante su visita, que publicó en "Las piedras de Venecia". El libro fue un best-seller que llevó a Venecia, entre otros, a Proust.


El misterioso Whistler, apasionado de los contraluces y los tonos apagados, destacó las siluetas que se difuminan en la bruma.Su San Giorgio podría ser cualquier puerto, solo la forma del campanile nos sitúa en el escenario correcto.

Boudin era , ante todo un pintor de marinas. Acostumbrado a los cielos cambiantes de Normandía, la laguna se le aparece con un profundo azul celeste.Su pincelada corta y rápida sería una inspiración para Monet. En este caso la vista es desde San Giorgio, el enbarcadero de la derecha es el que desemboca en la iglesia.



Las composiciones de Corot son siempre tranquilas y serenas. Fija su interés en los tonos medios, que sintetiza en masas compactas y armónicas


Es otro punto de vista, pero los intereses son los mismos. Lineas verticales y horizontales que cuadriculan la composición , y un modelo resaltado por tintas planas, en el cielo y el suelo.




Monet pintó muchas veces Venecia. En ésta la recortada silueta de nuestra iglesia destaca entre una puesta de sol que exalta los tonos hasta adelantarse a los fauvistas.



Renoir aplica la pincelada que descompuso en jirones la luz filtrada de los árboles , para representar el agua de la laguna. Como siempre, sabe sacar la más amplia gama de matices al negro. Es uno de sus grandes recursos pictóricos.
Signac trabajó con los tonos primarios, y aplicó la teoría del contraste de complementarios. El verde del agua contra el rojo del ladrillo; la portada en amarillos frente al cielo violáceo.
Para Cros, es un magnífico ejercicio de puntillismo. Cada color vibra en el agua permitiendo infinidad de combinaciones cromáticas.

De Dufy se puede decir , que haga lo que haga , siempre es un Dufy.Liberado de cualquier convencionalismo sobre cómo tratar la pintura, introduce lineas de grafismo y contornos con un colorido, en su linea, fauvista.


Los más consagrados vanguardistas también tienen un pasado clásico. Giorgio de Chirico.Se reconoce en él la preocupación espacial, y el ambiente opresivo y solitario de las pinturas que todos asociamos con él.



Y para terminar, Kokoschka. Inconfundible e incontenible, la explosión gestual y de color es el verdadero motivo del cuadro, en el que se adivina, en la lejanía, la forma de San Giorgio.

2 comentarios:

JoseM dijo...

Sin palabras. Enhorabuena.

jotav dijo...

Una estupenda sintésis de sensibilidades ante la obra de arte. Cada uno tiene una imagen en su retina de este magnífico lugar.