martes, 28 de septiembre de 2010

LAS MIL Y UNA CARAS DE LA LINEA

La línea es el primer elemento del dibujo. Dibujar es ordenar, construir un espacio cuya estructura sustentan líneas. Elegir cúales y cómo trazarlas es lo que trabajaremos en este aprendizaje de Dibujo Artístico de Bachillerato.

Para empezar, lo que más resalta en cualquier dibujo es el contorno, es decir la línea que configura la forma exterior de un dibujo.

Abstraerse de las líneas interiores para sintetizar la forma externa es un ejercicio que requiere habilidades que hay que practicar. Las líneas interiores, que definen cómo está hecha la forma resultan muy útiles para dibujar. Son el dintorno. El dintorno completa al contorno y permite establecer relaciones entre las formas exteriores y las interiores.

Un maestro de la linea, Retrato de Gustav Klimt.

Bajo esta aparente simplicidad, se encuentra una enorme paleta de soluciones para un buen dibujo a línea.

Si se opta por la línea limpia, o pura, primero debe existir un encajado suave, que permita insertar esta línea para acabar los contornos con mayor seguridad. Esta línea no es continua, sino que se interrumpe, afilándose cuando es necesario para indicar un cambio en el grosor o la importancia de lo dibujado.


En esta manga dibujada por Leonardo la linea se estrecha o ensancha en funciòn del grosor de los volúmenes que representa.

La línea pura directa requiere una gran práctica, como podemos ver en estos dibujos de grandes maestros


Un siglo separa estas dos formas de entender el dibujo. El de arriba es el de un maestro de principios del XIX, Ingres, adalid del clasicismo. Ha trabajado con una cuadrícula el retrato y cuando está seguro, lo remarca con una linea de gran limpieza y seguridad.

Debajo, Egon Schiele, representante de la vanguardia de principios del XX en Viena, desarticula la figura humana, dotándola de una expresividad atormentada, que no sólo por la postura, sino que el tratamiento de una linea segura pero vibrante contribuye a esta misma fuerza.


A Klimt le interesa resaltar la cara y el brazo que expresan la melancolía de la mujer, por lo que las termina de forma resaltada , mientras que aboceta el resto.


Modigliani alterna la linea de un sólo trazo, limpia , que sigue visible en el brazo y la pierna. El resalte del fondo potencia la separación fondo-figura.


Una variedad de línea pura es la sinuosa. Maestros en su uso son Matisse y Picasso.





Estas lineas combinan la sinuosidad del trazo con la discontinuidad. En el dibujo siguiente, Toulouse Lautrec rompe conscientemente la continuidad del trazo para resaltar los cambios de dirección. La diferencia en la intensidad del trazo también contribuye a potenciar las lineas más importantes.

El uso de la línea quebrada aumenta la facilidad expresiva. No define un contorno limpio, pero se utiliza muchas veces para dibujos de gran expresividad pictórica. Cambiando la presión se consiguen diferencias de grosor que hacen más interesante el dibujo. El peligro es creerse en el poder demiúrgico del trazo propio y enmascarar la falta de destreza en un supuesto deseo de manifestar la personalidad.

El aparente caos de Los dibujos de Giacometti se entiende cuando se observa que la forma surge por acumulación de lineas. En realidad de esa maraña surgen figuras de gran belleza .


La linea quebrada de este dibujo es una buena elección. Contribuye a retratar la agresividad del personaje.El sombreado demuestra un excelente dominio del dibujo. El autor es Jesús Alonso, dibujante de comics e ilustrador. Podéis ver su trabajo aquí.

Tradicionalmente se contraponen los conceptos de línea y de mancha, entendiendo que al segundo le corresponde las gradaciones de la luz y volumen. Pero con línea también se pueden conseguir. Normalmente los sombreados con línea son muy frecuentes en la historia de la pintura.

Autorretrato de Rembrandt. Sombreado clásico con lineas entrecruzadas.



Del mismo autor , un apunte mucho menos acabado que muestra una clara linea de contorno quebrado y un sombreado más libre, con cruzados en direcciones variables.




En este retrato de Toulouse Lautrec la linea que configura el pelo es mucho más libre de lo que podía ser la rubeniana. El sombreado apenas sigue la estructura del cabello en el peinado, prima el efecto lumínico que contribuye a resaltar la cara. La linea apenas esbozada del traje contribuye a resaltar la parte más importante.




Cualquier linea puede ser utilizada con fines estéticos. En este caso todo un entramado de lineas que no parecen representar nada configuran un fondo que resalta la parte acabada.

Una opción que también es útil manejar es dibujar con lineas muy suaves, muy poco marcadas, de manera que forman un contorno grueso que se puede utilizar como base de un sombreado apenas insinuado. Sobre este trabajo, se marcan con mayor fuerza y carácter las lineas que configuran la parte más que más interesa resaltar del dibujo. Valga como ejemplo este retrato de sir Thomas Elliot, de Holbein.




Rubens muestra el mismo proceso en este dibujo de su hijo. Unas lineas muy suaves delimitan las formas y el contorno. Aprovechar el trazado de la linea para hacer el cabello es un recurso habitual, ya que los mechones guardan una gran similitud iconográfica con su resolución.





Cualquier dibujo puede llevar aparejados "arrepentimientos". Los brazos de esta mujer de Degas muestran tres o cuatro posiciones distintas. Sin embargo el pintor no descartó la imagen y siguió trabajando hasta configurar las lineas definitivas.

Rodin utiliza la linea sinuosa, es una de sus favoritas, pero en su caso la resalta , obsesionado por captar la articulación del movimiento, que plasmará en sus esculturas. Es la liberación del dibujo acabado, del efecto fresco del apunte, que ensalza la mano del artista, su gesto, por encima de un resultado muy acabado y cerrado.